Nuestra historia

Nuestra historia

Manifesto de la marca

¡Hemos vuelto a cantar!

Somos testigos del cumplimiento de sus promesas y en otras circunstancias somos actores principales de la obra. Qué importa el papel que desempeñemos, lo que importa es que estamos vestidos tal cual nos sentimos en nuestro interior, de alegría, libertad y romance. No existe fórmula exacta para confirmar su procedencia, ya que esta convicción va más allá de lo tangible. Llega al alma sin darnos cuenta, con un susurro o sin decir palabra y es ahí donde nace la libertad del alma.

¡Libertad!

Un valor tan amplio pero tan poco experimentado. Momento en el cual Nardos para Ishi encuentra su constitución, para demostrar a la sociedad nuestra capacidad de actuar según nuestros valores, criterios, razón y voluntad. No existe la perfección sino un amor que no olvida pero perdona, un amor que se fusiona con nuestros más oscuros miedos. Existe un antes y un después… y sí, pueden existir retrocesos, sin embargo, si nos permitimos sentir su querer no existe marcha atrás. Tal cual depredador, nos atrapa en sus redes de amor, pero extrañamente es la primera vez que no existe presa en esta narración, pues gustosos nos envolvemos en sus telas, suaves, sedosas, delicadas, que nos brindan un romance sin fin. Y es en ese momento, cuando dejamos de ser observadores y nos convertimos en partícipes de Su historia. Aquella historia que cumple una voluntad y no un capricho.

Manifesto de la marca

¡Hemos vuelto a cantar!

Somos testigos del cumplimiento de sus promesas y en otras circunstancias somos actores principales de la obra. Qué importa el papel que desempeñemos, lo que importa es que estamos vestidos tal cual nos sentimos en nuestro interior, de alegría, libertad y romance. No existe fórmula exacta para confirmar su procedencia, ya que esta convicción va más allá de lo tangible. Llega al alma sin darnos cuenta, con un susurro o sin decir palabra y es ahí donde nace la libertad del alma.

¡Libertad!

Un valor tan amplio pero tan poco experimentado. Momento en el cual Nardos para Ishi encuentra su constitución, para demostrar a la sociedad nuestra capacidad de actuar según nuestros valores, criterios, razón y voluntad. No existe la perfección sino un amor que no olvida pero perdona, un amor que se fusiona con nuestros más oscuros miedos. Existe un antes y un después… y sí, pueden existir retrocesos, sin embargo, si nos permitimos sentir su querer no existe marcha atrás. Tal cual depredador, nos atrapa en sus redes de amor, pero extrañamente es la primera vez que no existe presa en esta narración, pues gustosos nos envolvemos en sus telas, suaves, sedosas, delicadas, que nos brindan un romance sin fin. Y es en ese momento, cuando dejamos de ser observadores y nos convertimos en partícipes de Su historia. Aquella historia que cumple una voluntad y no un capricho.

Manifesto de la marca

¡Hemos vuelto a cantar!
Somos testigos del cumplimiento de sus promesas y en otras circunstancias somos actores principales de la obra. Qué importa el papel que desempeñemos, lo que importa es que estamos vestidos tal cual nos sentimos en nuestro interior, de alegría, libertad y romance.
No existe fórmula exacta para confirmar su procedencia, ya que esta convicción va más allá de lo tangible. Llega al alma sin darnos cuenta, con un susurro o sin decir palabra y es ahí donde nace la libertad del alma.
¡Libertad!
Un valor tan amplio pero tan poco experimentado.
Momento en el cual Nardos para Ishi encuentra su constitución, para demostrar a la sociedad nuestra capacidad de actuar según nuestros valores, criterios, razón y voluntad.
No existe la perfección sino un amor que no olvida pero perdona, un amor que se fusiona con nuestros más oscuros miedos.
Existe un antes y un después… y sí, pueden existir retrocesos, sin embargo, si nos permitimos sentir su querer no existe marcha atrás.
Tal cual depredador, nos atrapa en sus redes de amor, pero extrañamente es la primera vez que no existe presa en esta narración, pues gustosos nos envolvemos en sus telas, suaves, sedosas, delicadas, que nos brindan un romance sin fin.
Y es en ese momento, cuando dejamos de ser observadores y nos convertimos en partícipes de Su historia.

Aquella historia que cumple una voluntad y no un capricho.

"Todo lo que hacemos lo hacemos con el corazón"

Wendy Castro Mora
Propietaria y Directora Creativa
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